|
Inicio | Palabras de Vida | Otros Artículos | Publicaciones | ¿Quién es Josë? | Contacto |
-
-
-
<<< Artículos Publicados  <<< Published Articles
Agradecimiento - por Josë Vierã Publications
No hay nada más descortés que una persona que nunca «da gracias». Las vemos en todo lugar: en el trabajo, en la escuela, en el mercado. Parece que la palabra «gracias» no existe en el vocabulario de estas personas. A mi mente vienen tantas experiencias cuando personas me han pedido algún favor, y yo me he esforzado en gran manera para ayudarles y proveerles asistencia, privándome yo mismo de tiempo y de recursos, con el fin de servir a otros; y ni siquiera miran a uno a los ojos para darle un gesto de agradecimiento. ¿Qué puede estar pasando por la mente de una persona así? ¡No sé; éste es uno de los muchos misterios del ser humano. Pero lo más triste del caso es la falta de agradecimiento que manifiestan muchos en el pueblo de Dios. No solamente esto es descortés sino que tamibén es un terrible pecado.

Este artículo tiene como propósito hacernos reflexionar en lo que es el agradecimiento. Cuando aprendemos a agradecer seremos más felices en nuestra vida. ¿No ha notado alguna vez qué infeliz se ve una persona malagradecida? El que nunca agradece siempre vive descontento. En la Palabra de Dios hay muchas exhortaciones sobre el agradecimiento; y Dios quiere enseñarnos a ser agradecidos. Es nuestra oración a Dios que esta revista sea el instrumento que Dios use para hacernos reflexionar en esta área de tanta importancia en nuestra vida.

La voluntad de Dios es que seamos agradecidos todo el tiempo. En otras palabras: «tanto en las buenas como en las malas». ¿Cómo? ¿Quiére decirme que tengo que dar «gracias» aún cuando estoy pasando por momentos difíciles? Apreciado lector, no lo digo yo sino Dios mismo en Su Palabra: «Den gracias a Dios por todo, porque ésto es lo que Él quiere de ustedes como creyentes en Cristo Jesús» (1 Tesalonicenses 5.18, DHH). Dios quiere que aprendamos a ser agradecidos. Y cuando damos gracias por todo, como nos dice la Palabra, damos evidencia de madurez espiritual, porque comprendemos que no hay casualidades en esta vida, sino que el plan y la voluntad de Dios para nuestra vida van en progreso. La Biblia nos asegura que «si amamos a Dios y nos adaptamos a Sus planes, todo cuanto nos sucede ha de ser para el bien nuestro» (Romanos 8.28, LBD).

Vivimos nuestra vida siempre a «la carrera» y no nos detenemos a «vivir» la vida que Dios nos ha regalado, mucho menos a darle gracias. ¿Cuándo fue la última vez que dejaste todas las cosas a un lado, y saliste de tu casa u oficina, a contemplar un atardecer mientras el sol se ocultaba de tus ojos? ¿Cuándo fue la última vez que le diste gracias a Dios por la lluvia? ¿Le has dado gracias a Dios por la belleza de Su creación: en una flor, el aire fresco del campo, las bellas melodías de las aves en la mañana? Quizá puedas estar pensando: «Yo no tengo tiempo para esas cosas». Lamentablemente ése es nuestro problema--¡no tenemos tiempo para esas cosas! Sin embargo, Dios constantemente tiene tiempo para nosotros y a diario nos recuerda que nos ama y que anhela nuestro compañerismo y amistad.

Recuerdo una maravillosa bendición que recibí una tarde a finales del otoño. Había pasado un día bastante fuerte en la oficina, y mi mente estaba sobrecargada con muchísimas cosas. Al finalizar mi día de trabajo iba manejando mi coche hacia mi hogar cuando de repente pude observar en el cielo una mezcla extraordinaria de colores. Había azul, gris, y detrás de unos árboles secos se podía ver el cielo anaranjado. Era el perfecto atardecer que daba la bienvenida a una gloriosa noche de otoño. Cuando mis ojos contemplaron lo que el pincel del Maestro había pintado, mi corazón se llenó de gozo y de paz. Allí mismo le di gracias a Dios por haberme visitado en la majestad de Su gloriosa creación. Aquel bello cielo pintado era para mí. Yo lo hice mío; yo lo recibí como un regalo exclusivo de mi Dios. Al aceptar Su regalo pude sentir Su paz; y tuve que darle gracias. Pude respirar profundamente y recordar las palabras del Salmo 19: «Los cielos proclaman la gloria de Dios, pues son una admirable exhibición de Sus obras. Día y noche sin cesar hablan de Dios. Sin sonido ni palabra, silencioso en los cielos, Su mensaje se extiende por todo el mundo» (LBD, vs.1-4).

Dios no me habló con voz audible sino que por medio de la belleza de aquel cielo me comunicó Su amor hacia mí. ¿Qué hubiera pasado si yo no hubiera prestado atención a mi alrededor? Ciertamente hubiera llegado a mi hogar de mal humor y muy cansado; sin embargo, llegué a mi hogar rejuvenecido por la misericordia de Dios. Apreciado Lector, Dios está a tu lado en este mismo instante. Él quiere tocarte con Su mano de amor; quiere darte aliento por Su Palabra de vida. Y quiere escuchar tus palabras de agradecimiento. Deténte por un instante y reflexiona en el amor y la misericordia de Dios. «¡Alábalo tú!», como dice el Salmo 150.6 (LBD). ¡Dale tu alabanza de agradecimiento, pues de nada te sirve si te quedas con ella!
<<< En las manos del Alfarero, aunque sea doloroso
>>>¿Qué hacemos cuando somos perseguidos?
















Agradecimiento - Por José M. Viera
PO Box 64231, Souderton PA 18964 USA
©®2006 Publicaciones Josë Vierã

ALL rights reserved.
TODOS los derechos reservados.
w w w . j o s e v i e r a . c o m
Agradecimiento - por Josë Vierã Publications


©®2006
www.joseviera.com
| Inicio | Principio del Artículo | Otros Artículos | Publicaciones | ¿Quién es Josë? | Contacto |
<<< En las manos del Alfarero, aunque sea doloroso
>>>¿Qué hacemos cuando somos perseguidos?