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Ninguno Tenga En Poco Tu Juventud
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Escrito por José M. Viera
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En la Biblia encontramos
numerosos casos de jóvenes que
fueron ejemplos y testimonios del
poder de Dios. Entre ellos,
tenemos a José (Génesis 39), que
huyó de la tentación sexual para
agradar a Dios; y después de
tantas luchas y pruebas, llegó a
convertirse en un poderoso
hombre de Egipto. Por otro lado,
tenemos a Samuel (1 Samuel 2 y
3), que desde muy temprana edad
se convirtió en un gran hombre de
Dios. ¿Quién puede olvidar al joven
David? El más joven de los hijos de
Isaí llegó a convertirse en uno de
los reyes más importantes de
Israel. También tenemos la joven
hebrea, Hadasa, conocida mejor
como Ester. Por su amor,
consagración y fidelidad a Dios,
llegó a convertirse en la reina del
imperio persa (Ester 2). ¿Quién
diría que un niño de ocho años
gobernaría a una nación? Así fue el
caso del rey Josías (2 Reyes 22).
No solamente comenzó a reinar en
su niñez, sino durante toda su
juventud y parte de su vida de
adulto. La Biblia declara que él hizo
lo recto delante de Dios. Por
supuesto, no podemos olvidar a
Daniel y a sus compañeros de
cautiverio (Daniel 1). Ellos
propusieron en su corazón no
contaminarse con los placeres de
Babilonia. Aquella firme fe fue
recompensada por Dios numerosas
veces.

Pudiera seguir dando ejemplos,
pero creo que podemos
comprender que Dios realmente no
mira la edad de la persona. Si te
pones en las Manos de Dios, y
propones en tu corazón servirlo
todos los días de tu vida, Él hará
grandes cosas en ti y por medio de
ti. Y aquellos críticos que pudieran
haber (porque siempre los hay), no
les quedará otro remedio que
reconocer que Dios mora en tu
vida en forma poderosa.
Mi consejo para ti hoy, joven y
adulto también, es: Sé ejemplo con
tu vida. Que todo lo que hagas, sea
para la gloria de Dios (Colosenses
3.17; 1 Corintios 10.31). No
demandemos que se nos respete,
porque el respeto se gana por
medio del buen ejemplo.
Recuerda: “¡Ninguno tenga en poco
tu juventud!”

“Que nadie te menosprecie por ser
joven. Al contrario, que los
creyentes vean en ti un ejemplo a
seguir en la manera de hablar, en
la conducta, y en amor, fe y
pureza” (1 Timoteo 4.12, Biblia Al
Día, e-Sword.net).

Muchas veces los jóvenes se quejan
de que los adultos no los toman en
serio. Como joven, quieres que te
acepten y que te respeten. No
deseas ser mirado o tratado como
si fueras un niño ignorante. Sin
embargo, antes de culpar a los
adultos por su falta de comprensión
o aprecio, debes preguntarte:
“¿Qué estoy haciendo con mi vida?”
Siempre he creído que debo
respetarme a mí mismo antes de
esperar que otros lo hagan. —«Si a
mí no me importa lo que hago con
mi vida, no puedo esperar que los
demás me tomen en serio».

Pablo aconsejó a Timoteo a que se
convirtiera en un ejemplo, o sea,
en un modelo de Cristo. Nunca es
muy temprano en la vida para
servir a Dios. No permitas que tu
edad o juventud se convierta en un
tropiezo o en algo que te intimide.
Dios te ha salvado, y tiene planes
preciosos para tu vida hoy, en tu
juventud. No esperes más tiempo.
Aprovecha tu juventud y los bellos
años que Dios te ha dado
(Eclesiastés 12.1).