El apóstol Pablo le escribió una carta a los gálatas, porque en un tiempo habían andado en la libertad de Cristo y terminaron siendo esclavos de la ley otra vez. Estas son algunas de sus palabras: "Ustedes iban bien. ¿Quién les ha impedido a seguir la verdad? Ciertamente, no ha sido Dios, porque Él es el que los llamó a ser libres en Cristo" (Gálatas 5.7-8, LBD).
Esto sucede todavía con mucha frecuencia. Hay iglesias que viven en pura esclavitud espiritual, con un sinnúmero de requisitos, reglas, y cargas pesadas que nada tienen que ver con la espiritualidad de una persona y mucho menos con la salvación. Con esto no estoy quitándole valor o importancia a las reglas u ordenanzas relacionadas al órden y a la conducta del creyente. Pero no debemos confundir una cosa con la otra.
Dios quiere que Sus hijos sean libres en todo el sentido de la palabra. Él nos hizo libres en Cristo para que andemos en completa libertad espiritual. Que nada ni nadie controle nuestras decisiones y mucho menos nuestra vida espiritual. Apreciado lector, ¿eres realmente libre en Cristo Jesús? ¡Espero que sí! Y si no lo eres, te invito a que hagas esta simple oración, pero ora de "todo" corazón: «Señor, perdóname por haber vuelto al yugo de esclavitud. Te pido que me ayudes a ser libre. Te necesito, oh Dios. Quiero vivir en completa libertad, para servirte y para testificar a otros sobre tus grandezas y poder. En Cristo, mi Libertador, te lo pido. Amén». |