La hija del diablo es amada por muchos. Ella ha causado la muerte a millones de seres humanos. Sin embargo, la hija del diablo es recibida por muchos con una calurosa recepción. Muchas personas no pueden vivir sin ella; aunque ella esclaviza el corazón y destruye los sentimientos más nobles del alma. Ella consume hasta más no poder la mente del ser humano. La hija del diablo es producto del mismo infierno—a su paso deja tinieblas y mortandad. La muerte es su fiel amiga. Ella enreda y atrapa a sus víctimas sin piedad alguna. La hija del diablo: hija del príncipe de las tinieblas.
Esa hija de Lucifer se pasea en los palacios reales; en los asientos gubernamentales se sienta. Y con toda su sutileza engaña a todos los ignorantes. Ella siembra odio en los corazones y provoca venganza e ira en aquellos que la escuchan. Se goza cuando hace sufrir a los inocentes.
Hoy hacemos un llamado de advertencia a los hijos de Dios. ¡Tengan cuidado con la hija del diablo! Ella también se ha introducido en las iglesias cristianas; se pasea entre los hermanos. Ella ha llegado hasta el cuerpo ministerial; y ha sacudido a concilios enteros creando toda clase de escándalos. Esa hija del diablo es peligrosa, viciosa, y es más mortal que el veneno de una víbora.
Esa hija del diablo se llama Mentira. Ella es representante exclusiva del mismo reino de las tinieblas. Los que se asocien con ella, no verán el rostro de Dios; estarán perdidos por toda la eternidad. ¡Apartaos de ella, pues, procede del mismo diablo! No la escuchéis porque seréis víctimas de sus engaños y maquinaciones. Reprendedla en el nombre de Jesús, porque Él dijo YO SOY LA VERDAD. ¡Sólo Él puede destruirla! |