Tenemos que dejar esa mentalidad de llenar nuestros templos con cristianos. Tenemos que lanzarnos a las calles, a las esquinas, al barrio, a los lugares que nadie quiere ir; tenemos que anunciar al mundo en tinieblas que Cristo es la luz de salvación y vida eterna. Es fácil acercarnos a otro cristiano (que asiste a otra congregación) y tratar de convencerlo a que se una a nuestra congregación. Eso es lo que se conoce como "robar ovejas" de otro rebaño para hacer que el nuestro se vea más grande. Sin embargo, eso no es trabajo legítimo, sino "robando ovejas".
Tácticas y astucia; falta de visión. Según el diccionario, "táctica", es un "sistema ideado y empleado hábilmente para conseguir un fin". Y la "astucia" habla de la habilidad artificiosa y engañosa que se emplea para lograr un fin. Cuando los cristianos o líderes religiosos se envuelven en este tipo de conducta para llenar sus iglesias, dan testimonio de que no tienen ningún interés en el bienestar espiritual de las personas, sino más bien que están interezados en tener congregaciones llenas de personas. Se preocupan más por la cantidad que la calidad de sus miembros. Esto no es visión espiritual sino ambición humana y mundana. Según las grandes compañías comerciales compiten por los clientes, ofreciendo descuentos, ofertas especiales, beneficios u otros incentivos; así están muchas congregaciones en estos días. "Ven a mi iglesia", dicen algunos, "aquí no prohibimos tanto". Otros dicen: "Ven a mi iglesia, te podemos dar seguro de vida, seguro para el carro y otros beneficios materiales". Y otros dicen: "Nosotros tenemos la verdad, tenemos la visión del Señor, y el llamado del Señor". Otros son más atrevidos y dicen: "Nuestro pastor es mejor que el tuyo; y Dios lo usa con gran poder". Pudiera seguir dando ejemplos de todas las cosas que se dicen y que se inventan para seducir las ovejas de otros rebaños. Lamentablemente, muchos están siendo engañados por toda esa propaganda agresiva, y por la gran competencia que existe entre unas congreaciones y otras; entre unos pastores y otros. Y sin darnos cuenta, nos hemos olvidado del llamado y de la misión que todos tenemos por delante.
Dios nos llama hoy. Reconozco que este artículo es un poco controversial y que quizás tocará algunos nervios sensitivos dentro de la comunidad cristiana. No es mi intención ofender a ninguna persona sino hablar de algo muy importante, que por mucho tiempo ha sido ignorado. Dios nos llama hoy. No a competir con otras iglesias ni pastores; no a robar ovejas de otros rebaños cristianos; sino a evangelizar a este mundo, muerto en sus delitos y pecados. Es mi oración a Dios, que el mensaje de esta revista nos ayude en gran manera a ponerle fin a todas aquellas actitudes negativas que nos destruyen sin que nos demos cuenta.
¿Cuál es la motivación verdadera? Una pregunta muy importante es necesario que nos hagamos. ¿Cuál es la motivación verdadera de nuestro esfuerzo de traer vidas al templo? ¿Será porque verdaderamente amamos a Dios y a las almas que se pierden? ¿O será la envidia, los celos y la competencia que sentimos en nuestro corazón? Muchas veces disfrazamos lo último con lo primero; pero Dios sabe exactamente lo que hacemos y por qué lo hacemos. Parece bastante difícil de aceptar, pero tenemos que decir abiertamente que no todos los que predican a Cristo, lo hacen por el amor que le tienen a Él. Hay muchas motivaciones personales y agendas secretas que impulsan a las personas a predicar de Cristo. El apóstol Pablo habló de esto en una forma muy clara, en Filipenses 1.15-18. Estaré presentando las palabras del apóstol de diferentes versiones de la Biblia para que podamos tener una idea clara de lo que él experimentó en su vida. | >>> Parte 3 aquí | |